La derrota y la crisis de madrugada
Eran las 2:15 de la madrugada cuando terminó el partido. Yo, Lola, editora de deportes de una revista digital, estaba con los ojos rojos de mirar la pantalla del laptop, viendo cómo la selección femenina de China perdía 0-1 ante Australia en la semifinal de la Copa Asiática. Pero no era la derrota lo que me ponía nerviosa: tenía un archivo ZIP cifrado con las entrevistas exclusivas que habíamos hecho con las jugadoras chinas días antes, y el análisis táctico que había estado armando durante semanas.
El problema? Olvidé la contraseña.
Había usado combinaciones de goles, fechas y nombres de jugadoras para cifrar archivos de diferentes partidos, y esta vez se me mezclaron todas. Probé "CHN01AUS", "010326" (la fecha del partido), incluso el número dorsal de Zhang Linyan, pero nada funcionaba. El reloj marcaba las 2:40, y el jefe me esperaba el reportaje a las 8 de la mañana sin falta.
La llamada de salvación
Empecé a sudar frío. Revisé todas mis notas de papel, el historial de mensajes de WhatsApp con mi compañera María, incluso las notas de voz que me dejaba a mí misma para recordar contraseñas. Nada. Me senté en la silla, apoyando la cabeza en las manos, pensando en cómo explicarle al jefe que había perdido el reportaje exclusivo que nos costó tanto conseguir.
De repente, recordé que María me había hablado de una plataforma hace unas semanas, cuando ella olvidó la contraseña de un archivo de fotos de un partido de tenis. "No tienes que descargar ningún software", me dijo ella entonces, "solo subes el archivo y te devuelve la contraseña en poco tiempo, y incluso puedes subir el hash para no compartir el archivo original".
Abrí el navegador tan rápido como pude y busqué "Catpasswd". La página cargó enseguida, y vi que soportaba archivos ZIP, entre otros formatos. Subí mi archivo, me senté a esperar, mirando el reloj cada dos segundos.
El final feliz
Pasaron unos 25 minutos cuando el sitio me mostró una notificación: "Contraseña recuperada con éxito". No me lo creí. Escribí la contraseña en el campo de la ventana del ZIP, y se abrió inmediatamente. Las entrevistas, los análisis, todas las notas estaban ahí, intactas.
Me puse a trabajar al instante, armando el reportaje con las frases más emotivas de las jugadoras, el análisis táctico de por qué perdimos el partido. A las 7:58, le envié el correo al jefe. Cuando me contestó con un "¡Genial, Lola! Este reportaje va a ser un éxito", me senté aliviada, tomando un sorbo de café que ya estaba frío.
Ahora, cada vez que alguien me dice que olvidó una contraseña de un archivo cifrado, le recomiendo Catpasswd. "No tienes que ser un experto en informática", les digo, "solo necesitas acceder a la plataforma y listo. Me salvó la carrera esa madrugada, y te va a salvar a ti también".