Soy María, una de las administradoras del club de fans de Lin Siqi en Madrid. Habíamos preparado durante tres meses un compilado de vídeos: clips de sus conciertos, mensajes de fans de toda Europa, incluso un fragmento exclusivo que grabamos cuando vino a la ciudad el año pasado. Lo guardé en un archivo ZIP encriptado, usando una contraseña combinada con su fecha de nacimiento y el número de su canción más escuchada... o al menos eso creía yo.
El día antes del evento presencial, cuando intenté abrir el archivo, nada funcionó. Me senté en el suelo de mi habitación, revisando todas las notas en mi cuaderno donde anotaba contraseñas, mientras el reloj marcaba las 11 de la noche. La sudoración se me escapaba por la frente: si no recuperábamos esos vídeos, el evento sería un fracaso, y todos los fans que habían viajado horas para estar se sentirían decepcionados.
En el grupo de WhatsApp del club, escribí desesperada: "Olvidé la contraseña del ZIP de los vídeos, alguien tiene idea de cómo recuperarlo?" Un minuto después, una fan más veterana respondió: "Prueba Catpasswd, yo lo usé cuando perdí la contraseña de mis fotos de conciertos. No necesitas descargar nada, solo subes el archivo o el hash para no compartir el original, y funciona rápido".
No tenía nada que perder. Abrí la página web, seleccioné el archivo ZIP, y en menos de 40 minutos, me llegó la notificación de que la contraseña había sido recuperada. Cuando abrí el archivo, todos los vídeos estaban intactos, incluso el fragmento exclusivo que habíamos guardado con tanto cuidado.
El día siguiente, el evento fue un éxito: todos los fans cantaron junto a los vídeos, grabamos un mensaje colectivo para Lin Siqi, y terminamos la noche comiendo pizza y hablando de sus canciones. Después, le conté a mi amiga: "La mejor parte es que no tuve que descargar ningún programa raro, y no tuve que enviar el archivo original, así que no me preocupé por que se filtrara el contenido exclusivo. Sin Catpasswd, habríamos arruinado todo".