El día que casi perdí mi colaboración de sueño por una contraseña olvidada

La colaboración que casi se me fue por una contraseña

Era las 2 de la mañana y yo, Marisa, estaba sudando frío en mi pequeño apartamento de Madrid. La pantalla de mi portátil mostraba un archivo ZIP con el nombre "Pueblos Andalusíes - Exclusivo" y el mensaje de error: "Contraseña incorrecta".

Había pasado tres semanas recorriendo pueblos ocultos de Andalucía para una colaboración con la junta de turismo de la región. Todas las fotos que no había publicado aún, las entrevistas a los aldeanos mayores, los mapas de senderos secretos y el guía detallado que había escrito con tanto cariño estaban dentro de ese archivo. Y yo no recordaba la contraseña.

Lo había cifrado hace dos meses, cuando terminé el viaje, para no perderlo si mi portátil se robaba. Había usado una contraseña nueva, única, pero ahora no podía recordarla ni por asomo. Probé todas las que uso habitualmente: el nombre de mi perro, mi fecha de nacimiento, el código de mi antigua escuela. Nada funcionaba.

Llamé a mi amigo Javier, que me ayudó a cifrarlo en su día. "¿Seguro que no la anotaste en alguna nota?" me preguntó. Yo busqué en mis cuadernos de viaje, en mis notas de teléfono, incluso en los borradores de mis correos. Nada. "¿Has probado alguna herramienta de recuperación?" me sugirió. "Hay una web que no necesita descargar nada, se hace todo en la nube. La usé una vez cuando perdí la contraseña de mis facturas."

No tenía nada que perder. Abrí el navegador y busqué la herramienta que me dijo. Lo primero que me gustó fue que "no necesitas descargar ningún software" —mi portátil ya era tan lento que no quería agregarle más programas. Además, la página decía que no se almacenaban los archivos después de la recuperación, lo que me tranquilizó mucho: mis fotos de pueblos tan secretos no iban a filtrarse por ningún lado. Subí el archivo ZIP y esperé. Mientras tanto, me hice otro café y miré las fotos que sí había publicado en mi blog, recordando los días soleados en los pueblos blancos.

Después de unos minutos, la pantalla mostró un mensaje: "Archivo desbloqueado con éxito". No lo creí. Abrí el archivo y allí estaban todas mis fotos, mis entrevistas, todo. Me senté en la silla y suspiré aliviada.

Esa misma mañana, envié el material a la junta de turismo. Una semana después, me contestaron diciendo que amaban el contenido y que la colaboración se haría oficial. Ahora, mi blog tiene una sección exclusiva sobre esos pueblos, y yo sigo usando esa herramienta cada vez que me olvido de alguna contraseña.

Ya no me asusto cuando cifro mis archivos importantes. Sé que si me olvido de la contraseña, hay una forma segura y sencilla de recuperarla, sin necesidad de ser un experto en tecnología.